miércoles, junio 07, 2006

REGALANDO LA LUZ

Llego el día en que todos los insectos vendrían a una gran fiesta que la abeja reina ofrecía para celebrar los 50 años de su reinado, cada uno de estos animalitos iba llegando con su regalo, cada uno bien arreglado para que después no se comentara sobre lo mal vestido que estaba el zancudo, o sobre la gran cintura que tenia la avispa, cada cual venia con sus mejores historias, con los discursos preparados para rendirle homenajes a la reina de la colmena, pero había una luciérnaga a la que la invitación le había llegado solo un día antes, y no había alcanzado a prepararse ni a comprar nada que fuese tan lujoso para tan gran festejada, pero de todos modos la pequeña luciérnaga no dudo en asistir.
Cuando la fiesta ya había comenzado y todos los bichitos se encontraban bailando, llego la pequeña luciérnaga, tan sencilla, sin molestar a nadie, vestida con su ropa de casa, sin mayores lujos y con un saquito hecho con una hoja en el cual venia su regalo, solo algunos se acercaron a saludarla, pero ella sin pensarlo partió a compartir y disfrutar.
Pasado un rato y cuando la reina iba a realizar su entrada triunfal, todos pararon de bailar y quedaron mirando al escenario, donde estaba preparado el show. Pero fue en ese instante que algo paso, todo el salón quedo sin luz, todo negro, y sin música, lo único que se escuchaba era a la reina que en tras el telón lloraba por no poder hacer lo que tanto le gustaba, fue ahí cuando la luciérnaga se acordó que no había entregado su regalo y no dudo en realizarlo en ese mismo instante, rápidamente llego donde la abejita y le hablo al oído, le dijo algo que al parecer tranquilizo a la reina ya que el llanto comenzó a pasar, la luciérnaga apretando muy fuerte su saquito comenzó a volar hasta cada uno de los focos, dejando depositado un poco de polvito mágico en ellos, cuando ya estuvo segura de que todos tenían una buena cantidad volvió nuevamente donde la abejita y sacando la voz y gritándole al publico dijo la función debe continuar, llamo a las cigarras y les entrego la partitura de las canciones a interpretar, los grillos rápidamente se acoplaron a dicho canto, mientras el resto seguía ahí expectante a ver que es lo que iba a suceder con tal espectáculo. Fue entonces que la luciérnaga empezó a batir sus alas, tan fuerte que su luz propia y la de los focos con polvito mágico comenzaron a resplandecer, fue ahí que las cigarras comenzaron a cantar, muy bien acompañadas de los grillos, fue asi como la abejita pudo realizar el show que tanto tiempo había preparado, dejando atrás la pena del instante, al finalizar la función la abejita llamo al escenario a la luciérnaga, la que feliz por haber ayudado a su amiga corrió a abrazarla con la mayor de las fuerzas, fue ahí cuando todos quedaron helados, tanto la avispa como el zancudo, pasando por los escarabajos, chinitas y chanchitos de tierra, la abejita comenzó a dedicarle su discurso a la luciérnaga, el cual decía algo como así…..en la vida uno encuentra amigos que están con uno en los buenos momentos, quedan en nuestro recuerdo por las cosas entretenidas vividas, hay otros que están solo cuando nos necesitan y solo nos recuerdan cuando están en problemas y hay algunos que están en todas, que nos acompañan en los buenos y malos momentos, que solo con vernos saben que es lo que nos pasa, son ellos los que podemos llamar hermanos elegidos por uno mismo, y uno de esos eres tu- le dijo a la luciérnaga.
Pero esto no terminaba ahí, la abejita continuo- y no me importa el como vinieras, con la ultima moda ni el regalo que me trajeras, sino lo que me importaba era tu presencia aquí, ya que tu eres única, ya que tu eres la única que con su humildad y sencillez puedes llegar a iluminar el mundo…..

DANAE UBILLA

1 comentario:

Anónimo dijo...

que hermoso Danae, sin duda esa luciernaga no necesita harapos de lujo para brillas, ni necesita público para ser especial, ya lo es desde siempre, un abrazo.Michelle